VIRAJE DE POSICIÓN PERCEPTUAL
La habilidad más productiva en un diálogo es la capacidad para virar de una posición perceptual a otra.
La posición perceptual propia, o ‘Sí mismo’, es aquella desde la que yo opero cuando veo, escucho, siento, hablo desde mis propios ojos, orejas, cuerpo, boca; desde mis emociones, estando consciente de lo que auténticamente deseo, de mis propios sentimientos, impulsos, pensamientos, evaluaciones y perspectivas, a través del lenguaje que uso cuando digo "Yo".
La posición perceptual de ‘Otro’ es mi visión y conciencia empática desde la perspectiva y las emociones que yo capto proviniendo del otro o de lo Otro. Me trae la virtud de la humildad. A través del lenguaje en que digo "Tu", yo llego a saber que hay otras formas de hacer sentido, incluso de lo que me ocurre a mi mismo y de lo que a mi y a ti nos rodea.
La posición de Observador o Meta-Posición es una visión, escucha y emoción algo desapegada de las otras dos posiciones, en la que es posible entrar sólo una vez que hemos estado de verdad en la posición de Sí mismo y hemos visitado la posición del Otro, ciñendo a ambas a un nivel lógico superior. Me permite expandir mi conciencia, para aprender y abrazar la virtud de la compasión, puesto que tengo íntimamente en mi el conocimiento y la sensación tanto de mi intención positiva como de la intención positiva del otro. Lo que me permite experimentar una consciencia integral a través del lenguaje de "El, Ella, Ello y Ellos". Virando desde la propia posición, desde Sí mismo, a Otro y luego a Observador, y de vuelta es un giro desde un nivel lógico de conciencia a un nivel lógico superior. ‘Observador’ comprende a ‘Sí Mismo’ y a ‘Otro’ siendo más amplia y mayor que la suma de los dos niveles anteriores. Al ir más allá de las otras, también la denominamos Meta-Posición.
La Meta-Posición Perceptual hace posible la creatividad, porque permite entrar en la visión del mundo del otro, y entonces con una memoria de ese otro horizonte, regresar a nuestro propio lugar con un excedente de visión via-á-vis el otro. Ya que sólo desde mi posición externa única, estando nuevamente en posición de ver lo que el otro no puede ver, puedo yo ofrecerle un servicio absoluto -que será de valor para él como un suplemento independientemente de la energía, gentileza, o inteligencia creativa que la acompañe.
Que una decisión sea creativa significará que cumple con los criterios de ser singular (única, no sistematizable) respondente (lleva las señas de su autor, es responsable), participatoria (orientada hacia la conciencia de otro(s), con valor-de-respuesta).
Estar "fuera" o en una posición "externa" no significa abstracción de sí mismo. Se puede ser vulnerable y totalmente involucrado con otros, sólo que sin pretender (en nombre de la empatía o la devoción) duplicar el particular espacio o tiempo de otro. En el diálogo ésta posición externa se logra al centrarnos en dirigir la estructura de la conversación mientras el otro pone el contenido. Así el facilitador rápidamente deja atrás los viejos hábitos de ofrecer (su "solución"), declarar (o emitir juicios prematuros), pedir, y prometer. Cuando le toca su turno a petición del otro, se limita a responder. Es la capacidad de respuesta y el alto grado de refinamiento de este excedente especial de visión el que sitúa al diálogo poiético como categoría aparte del resto de nuestra complicada vida y le confiere una cualidad estética.
¿Porqué posee potencial estético la exterioridad?
Porque, solo una posición externa provee la posibilidad de finalizar un evento, y el acto de finalizar, concluir o consumar, es el momento estético más crucial. En nuestros diálogos cotidianos configuramos la conclusión o finalización de imágenes de manera parcial todo el tiempo: al juzgar, al tomar parte en una tarea conjunta, al ofrecer congratulaciones, al contar un cuento con un final bien definido. Pero estos gestos son, con frecuencia, sesgados hacia un sólo lado, oportunistas, gobernados por nuestras necesidades o estados de ánimo transientes. Los otros son raras veces valiosos para nosotros como seres completos, sino sólo en esos aspectos de ellos tornados hacia nosotros y apegados a nuestros deseos o a la tarea que traemos entre manos. Se requiere habilidad y disciplina para ver a una persona como un todo en la vida cotidiana. En el proceso de buscar otra cara, debemos pasar por una etapa de arbitrariedad y disconformidad. También debemos trabajar para sobreponernos a nuestras reacciones aleatorias hacia esa cara. Sólo ocasionalmente en la vida somos requeridos, por la naturaleza de la relación, a tomarnos el tiempo necesario para concebir un todo psicológico, preocuparnos de su ángulo particular, recorrerlo y aprehender suficientemente la lógica de sus partes, de manera tal que esa entidad humana pueda ser liberada dentro de su propio tiempo y espacio - y todavía tener coherencia. El diálogo poiético nos da ese espacio y tiempo que requerimos para ver al otro como un todo, para explorar la coherencia de su mundo de valores.
En un diálogo los momentos de vivencia y conclusión no se suceden cronológicamente, sino que se entretejen estrechamente y se fusionan. En la creación del diálogo cada palabra dicha por su autor comprende ambos momentos y lleva una doble función: dirige la vivencia y la concluye, aunque puede prevalecer uno u otro momento.
Un diálogo queda concluido ética y estéticamente sólo cuando los valores que lo concluyen son extraídos por mi desde el excedente de mi visión, volición y sentimiento que me provee Observar la interacción del otro conmigo.
La Posición Perceptual Plural.
Por otra parte, la esencia del diálogo es la simultanea diferenciación y fusión de uno con otro en él. Para enactuar él dialogo, las partes necesitan fundir sus perspectivas mientras mantienen la singularidad de sus particulares perspectivas; las partes forman una unidad en la conversación pero sólo a través de dos voces claramente diferenciadas. Él dialogo, en contraste con él monologo, es multivocal, esto es, se caracteriza por la presencia de a lo menos dos voces distintivas.
Al fundir sus perspectivas los participantes en el diálogo entran en lo que llamaremos una cuarta posición perceptual. Esto equivale a vivenciar una situación teniendo en mente el mejor interés de un sistema completo. Es una posición "nosotros", y se caracteriza por el uso de un lenguaje en primera persona en plural: "Nosotros estamos…", etc. Por ejemplo es común decir algo así como: "Estamos dichosos y muy entretenidos" Bueno, ¿qué perspectiva o nivel de consciencia estamos experimentando cuando nos referimos a "nosotros"? La capacidad de entrar a una cuarta posición perceptual, que también podemos llamar "plural", es esencial para la sabiduría y la ecología, el líderazgo efectivo, la construcción de equipos y el desarrollo de un espíritu de grupo. La gente que no es capaz de ponerse en la cuarta posición tiene dificultades para sentirse parte de un grupo o comunidad.
La experiencia de la cuarta posición viene de encontrar los factores y características comunes más profundos que unen y conectan a todos los miembros de un grupo o sistema. Es distinta del simple consenso, ya que éste es esencialmente un acuerdo entre individuos. La cuarta posición viene de una sensación de "semejanza" y de una identificación con todos los miembros de un sistema. También presupone que uno ya ha estado en las otras tres posiciones perceptuales.
Cuando llegamos a comprender la ‘posición plural’, tenemos la singular oportunidad de crear de manera inteligente y deliberada un ambiente social y psicológico que fomente y sustente la emergencia de lo nuevo, de lo espontaneo, de lo elegante, de la magia interior, para expresar la fuente de nuestro estado más llano; para explorar, comprender, y actuar poderosamente; para dar nacimiento a la espontaneidad y vivacidad personal; para movernos a través de nuestras practicas sociales como poetas...
Dirigir la conversación desde una posición perceptual Meta o de Observador.
Para dirigir la conversación, y lograr que tenga las cualidades del diálogo, será preciso situarnos en una posición perceptual de nivel lógico meta (observador) en relación al comprador. Al hacerlo así, permitimos que el comprador permanezca en el contenido de lo que el efectivamente necesita, prefiere o desea.
El uso de la posición perceptual Plural.
En una relación con otro (en el trabajo, en la casa o en los negocios) interactuamos en función de necesidades compartidas, aquellas que son los puntos conectores que sostienen una relación. Por ejemplo, en los negocios tanto el comprador como el vendedor tienen necesidades individuales, pero las partes también tienen necesidades que comparten. Para clarificar cuales son las necesidades de cada parte, usaremos habilidades de recapitulación para escuchar (ver los actos lingüísticos),y "mensajes asertivos" (ver resolución de conflictos), y será útil hacer y hacerse preguntas que identifiquen esas necesidades compartidas y creen el espacio de "nosotros"
¿Qué vivencio si me imagino que tengo este sistema como un todo, como una parte de mi?' En este espacio hay con frecuencia un conocimiento y una sabiduría que contribuye a la relación. "¿En qué creen ustedes que sus necesidades y las de la otra parte se interceptan; de que manera se necesitan uno al otro para que ustedes y su relación salga fortalecida y mejorada?"
Más allá de la Posición Plural.
Robert MacDonald (Anchor Point, enero de 1998) describe otras dos posiciones perceptuales más allá de la ‘Posición Plural’ o ‘Posición de Nosotros’. Habla de la ‘Quinta Posición o del Testigo’ y la ‘Sexta Posición o del Uno". A la última prefiero llamarla "Posición del Sanador", que abarca integridad y santidad, una posición desde la cual llegamos a ver, escuchar, tener la sensación y estar consciente de nuestra "finalidad" en la vida, engendrando y fomentando valores éticos y estéticos: valores poiéticos.
La habilidad de virar hacia posiciones perceptuales más amplias, es, creo yo, de suma importancia, ya que sólo aquellos que son capaces de sentirse fuertes, vinculados, amables y llanos ante los universos múltiples o "multiversos" (Maturana) igualmente legítimos del Otro y de ‘lo Otro’, pueden llegar a ser competentes para traer a mano ‘realidades consensuales’.
Escuhar y Responder
La conciencia sobre el juego de posiciones perceptuales habilita para dar profundidad a la exploración conjunta de una situación a través del diálogo y lleva a que el director de éste deje rápidamente atrás los viejos hábitos del monologo en que ofrece (su "solución"), declara (o emite juicios prematuros), pide (por ejemplo que lo escuchen), y promete. Cuando le toca su turno o a petición del otro, se limita a responder. Es la capacidad para escuchar y responder y el alto grado de refinamiento de los excedentes especiales de visión que provee el viraje entre la posición perceptual Meta y la Plural, lo que sitúa al diálogo poiético como categoría aparte del resto de nuestra complicada vida…
Habilidades
Las habilidades que requiere una persona en cualquier circunstancia de la vida en la que él asume la responsabilidad de conducir él diálogo, son básicamente las mismas, variando sólo el contexto de las experiencias de referencia relevantes.
En las conversaciones en que nuestro objetivo es facilitar la emergencia de decisiones bien-pensadas, el método dialógico opera a través de una estrategia que permite explorar en forma sistemática con uno o más interlocutores todos los aspectos sistémicos que son relevantes para que éstos o éste tomen una decisión que cumpla con las condiciones que la hacen bien pensada. Se eliminan así las incertidumbres propias del proceso de decidir, tanto para quién posee un problema, está envuelto en un conflicto, o busca una solución, como para quién actúa de facilitador. Y la clave está en facilitar el proceso de imaginar, emocionar, y reflexionar sobre la constelación de valores y su materialización en la vida relacional del otro ahora y en el futuro.
En el arte, así como en él dialogo refinado, una persona asimila la realidad y llega a controlarla al encontrarle un sentido a través de imágenes (ver Metáforas) que le proveen de modelos para "organizar sus relaciones".
A través del diálogo queremos contribuir a fomentar prácticas poiéticas en los diversos juegos del lenguaje en los que todos estamos involucrados en la educación, los deportes, las ventas, los negocios, el liderazgo, la maternidad-paternidad, ... en nuestra vida cotidiana, y vivir nuestras vidas dentro de la magia del encantamiento poiético que fluye en el seno amoroso de la vida…
Hacia una poiesis de nuestras prácticas sociales ...
Para practicar e incorporar en su estilo estos patrones, participe en uno de nuestros talleres
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