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EL DIÁLOGO

SOCRÁTICO

Jacques Louis David, 1787, “La muerte de Sócrates

 

Un método para conducir

 el proceso de

Compra-Venta

 

Humberto del Pozo López

 

¿Cómo conectar lo que usted sabe con lo que sabe su cliente?

 

Sócrates, el filosofo Ateniense que vivió en el Siglo V a.C., es conocido por la forma en que conducía a la gente a sacar sus propias conclusiones a través del diálogo -no sólo a estudiantes, también a comerciantes, prestamistas, legisladores… Sócrates hacia que se activaran las neuronas del otro, o en otras palabras, despertaba el interés de su interlocutor, lo conducía a organizar su pensamiento y hacía que diera luz a algo nuevo en su cerebro. Ese es el método de Sócrates. Conducir a una persona a una decisión -porque con su ayuda- ella ve, siente, oye y se dice que es la decisión correcta. Le pusieron un nombre a su método: Socrático.

 

Sus diálogos eran conversaciones enfocadas en un tema, con un propósito, sobre asuntos cotidianos. Tenían lugar en público. La compañía de Sócrates era muy apreciado, sus diálogos eran entretenidos y atraían a mucha gente dondequiera que él fuera. El método llegó a ser muy conocido, tan conocido que encontramos definiciones sobre él en un diccionario:

 

Un método de enseñanza o discusión, como lo usaba Sócrates, en el que uno hace una serie de preguntas fáciles de responder que conducen inevitablemente al que responde a conclusiones lógicas…

 

El método socrático trata a la otra parte en el diálogo en forma diferenciada, singular, única. En el enfoque socrático se genera el diálogo prestando una cuidadosa atención a las percepciones del otro. Como si el otro estuviera a cargo. Se comprende que el caso no puede forzarse, en cambio hay mucho que ganar acoplando el poder del otro. 

 

Y, puesto que en Grecia las raices de la palabra diálogo son dia (a través) y logos (significado),  he aquí nuestra primera conclusión lógica: a través de la exploración de significados aprendemos quién es cada persona y cómo podemos trabajar, hacer, o convivir de manera apropiada.

 

El proceso de compra-venta reúne a dos personas en un diálogo, cada cual con un propósito, que quedará mejor definido durante el diálogo mismo. Además de clarificar los objetivos, el proceso permite refinar la información que se requiere para tomar una decisión bien-pensada. Por esto el método Socrático tiene un enorme potencial en la venta.


El diálogo es también como el Jazz

El Jazz tiene mucho en común con nuestra noción de una estructura que facilita el diálogo productivo. Al Jazz se le reconoce dentro de la música por su improvisacion y su capacidad para incluir a los músicos con su propia singularidad. En el Jazz a los músicos se les invita a sentarse junto a otros músicos y concurrir al evento con sus cualidades vocales y los sonidos que hacen con sus instrumentos, y a animarse unos a otros a extender sus propias contribuciones más allá de lo ya dado, sacándole partido al potencial del momento presente. La colaboración está al servicio de la creatividad espontánea en la música. Las partituras musicales y las estructuras profundas del Jazz proveen suficiente orientación para permitir que se incluyan y coordinen las diversas voces singulares, únicas, a veces discordantes que suceden en aras o al servicio de producir música en conjunto, pero junto a ello una festiva irreverencia por lo escrito permite la sinergía de la improvisación. Los músicos, los compositores, e incluso la audiencia participan en forma conjunta en el diálogo creativo que caracteriza al buen Jazz.

 

Así, imagine un poco de la música de Duke Ellington, o Louis Armstrong, Alberto Sandoval, Carmen MacRae, o Eddie Palmieri en el trasfondo, a medida que lee lo que sigue, y deje que la metáfora analógica encuadre las afirmaciones lógicas que seguirán.

 

PRINCIPIO SOCRÁTICO Nº 1: RESPETE AL CLIENTE.

Usted le debe respeto al cliente porque él representa la posibilidad de acceso a otro mundo.

 

En un diálogo de ventas el vendedor representa a un extraño, que intenta lograr acceso al mundo del cliente. El cliente puede estar ocupado en otra cosa que demanda en ese momento toda su atención y por lo tanto no está disponible para un diálogo productivo. No insista, busque el momento propicio.

 

El mundo del cliente es una cultura con un sistema de valores propio. Los compradores están con frecuencia orgullosos de sus identidades o de las entidades a las que sirven -por lo menos su verdadera lealtad se expresa frente a extraños de esa manera, después de todo allí y en eso están, ¿no?  Y parece que sintieran la compulsión de explicar cómo es su cultura, visión y misión o la de la familia u organización a la que pertenecen.

 

En un diálogo esos conceptos se traducirán rápidamente en aspectos más concretos, manejables al nivel de la persona en particular con la que estamos tratando. El explicará su perspectiva de estos conceptos y como le tocan a él, como jefe de hogar, conjugue, hijo, etc., o gerente, jefe de departamento, etc. Todavía como observador externo, usted ha entrado en un mundo más personalizado. Mientras más pequeña la entidad u organización, más personalizada se pondrá la cosa. Usted pasará a sentarse al living de la casa del prospecto comprador. Será su invitado.

 

Ahora, si usted es el invitado, tendrá que estar mucho más atento que de costumbre, y no me refiero sólo a prestar atención al cliente, también a estar sumamente alerta, con todos sus sentidos tornados hacia él. Nada de irse para adentro, a sus propios trances habituales: ¿cómo lo convenzo?, ¿qué le digo primero, etc.…? Si usted escucha a su anfitrión -y no se puede escuchar a sí mismo y al otro simultáneamente-, él lo tomará como su forma de mostrarle respeto.

 

PRINCIPIO SOCRÁTICO Nº 2: AYUDE AL CLIENTE A PENSAR.

Usted debe ayudar al otro a pensar en su situación actual y en su situación deseada, si hay alguna brecha entre ambas hay una necesidad, si no hay nada que el cliente perciba como una brecha no hay necesidad alguna para el cliente. El ya se encuentra donde quiere estar. Punto. Para que haya brecha en la consciencia el cliente tiene que percibirla y esto lo hará si y sólo si usted lo conduce a representarse su situación actual y a compararla con lo que él quisiera.

 

El enfoque socrático opera a través de dos instrumentos estrechamente interconectados: a) preguntas fáciles de responder y b) escuchar integra y cabalmente.

 

1)Las preguntas fáciles de responder son la clave del proceso, ellas son los atractores del pensamiento que pueden llegar a desestabilizar el sistema actual e inclinarlo a moverse hacia un orden nuevo y superior. Con preguntas el vendedor puede ayudar al comprador a ordenar su pensamiento, a enfocarse en los aspectos relevantes y dejar a un lado la plétora de "información" inconexa que probablemente lo tiene inundado en el mundo que vivimos hoy.

 

Si el comprador falla en su tarea de ordenar su pensamiento tomará decisiones costosas al comprar cosas que no calzan con sus requerimientos. En ese caso, pierden tanto el comprador como el vendedor. Y fallarán irremediablemente si el vendedor no maneja bien esas herramientas. La comunicación es así de difícil y crucial.

 

2) Escucha cabal e integra, significa dar crédito a las respuestas del cliente a sus preguntas por el impacto que ellas tienen como información de primera clase. Para comenzar usted debe comprender a su cliente y debe demostrar esa comprensión. Cada vez que usted muestra que ha aprehendido una idea o pensamiento expresado por el cliente el diálogo avanza.

 

Si usted y yo estamos charlando amistosamente y yo estoy usando la escucha socrática - llamémoslo diálogo- lo que usted dice cuenta. Si usted dice lo que yo no quiero que usted diga no puede pretender que no fue dicho. Si usted dice lo que no estaba esperando que dijera, no puedo dejarlo pasar como si no hubiera sido articulado y seguir a lo próximo que yo estaba pensando decir. El diálogo socrático no sigue un guión. En el diálogo socrático usted es mi compañero o asociado. Puede que yo haga la mayor parte de las preguntas, como lo hizo Sócrates, pero cada una de sus respuestas es un paso necesario en el camino hacia su "conclusión lógica".

 

PRINCIPIO SOCRÁTICO Nº 3: AYUDE AL CLIENTE A TOMAR DECISIONES.

El proceso socrático genera una serie de conclusiones lógicos que dan forma a la venta. En el diálogo de compra-venta no se toma la decisión del cliente como un sólo gran Sí o No. Se procede paso a paso, encauzando el diálogo a través de una serie de decisiones que toma el prospecto comprador.

 

Para que esas decisiones se adopten, tanto el cliente como el vendedor requieren de un diálogo con un objetivo claro. Mantener ese objetivo claro es la tarea del vendedor. Gradualmente el comprador concluirá que usted, el vendedor, conoce el negocio del comprador y que se puede confiar en que usted trabajará para satisfacer los intereses del comprador.

 

Esas conclusiones conducen a una conclusión final -comprarle a usted porque tiene sentido hacerlo. El resultado es una consecuencia de la integridad del proceso.

 

Además el resultado es un progreso para el cliente. El mundo del cliente se mueve hacia adelante. Su producto o servicio crea un día más luminoso y abierto. AMBOS JUGADORES GANAN. Los clientes que consideran que han sido tratados en forma profesional volverán. Aún si la venta es por una sola vez en la vida, los clientes volverán en los zapatos de otros referidos por el cliente que compró.

 

La ventaja competitiva crucial en los negocios está hoy en escuchar en profundidad y para eso hay que tener la capacidad de generar un diálogo improvisado pero focalizado, haciendo que el cliente haga primero lo que le encanta: hablar de sí mismo, de sus ideas, inquietudes, necesidades, posibilidades, preferencias, atributos deseados, soluciones, ilusiones, etc. Una vez que el cliente se siente acompañado y se sabe comprendido está abierto a cooperar con usted para enriquecer las perspectivas de ambos y facilitar el proceso de imaginar, emocionar, reflexionar y tomar decisiones de compra bien~pensadas.

 

LA SECUENCIA O ESTRATEGIA

(En ella entran en juego todas las habilidades para generar un diálogo productivo)

 

(1) ABRIENDO EL DIÁLOGO EN FORMA SOCRÁTICA. (El Presente)

 

(A)     En el primer llamado hay Desconfianza.

El cliente puede estar en otra y en su mente:

            El cliente está a cargo

            El cliente tiene la información

            Usted necesita un camino que lo lleve a penetrar en el mundo del cliente

 

Comience con una apertura socrática: He aquí un ejemplo:

Aló, señor(a) mi nombre es ……., soy vendedor de ………, de la empresa ……. Me pregunto si usted tiene tiempo para que conversemos sobre su perspectiva de esto, tranquilamente ahora.

Sí … ¿Cuál es su nombre?

No … En que momento sería más oportuno llamarlo …

 

La apertura Socrática no es banal. Examinemos sus elementos. Son cuatro.

1.      Salude imitando el tono, velocidad y ritmo del habla del otro, para comenzar a generar rapport con el ritmo y nivel de actividad cerebral de su interlocutor. (No pregunte por fulano de tal… quienquiera le responde es SU cliente).

2.      Diga su nombre, que usted es vendedor, qué vende y de qué empresa.

3.      Diga que conversarán sobre la perspectiva del cliente.

4.      Pregunte al que le respondió si tiene tiempo para conversar tranquilamente con usted ahora:

a.       y si no tiene tiempo no insista, pregunte cuándo pueden conversar tranquilamente. (Respeto: el cliente puede estar en otro asunto muy importante para él, y este no es el momento más oportuno para conversar sobre este asunto ahora)

b.      si el cliente le dice que tiene tiempo ahora, pregúntele -primero que nada- su nombre. Haga la pregunta con la entonación más envolvente y servicial que usted sea capaz de emitir. (pregunte por el nombre, no ¿con quién hablo? Sea personal.

 

La apertura Socrática es una pregunta fácil de responder.

El cliente saca la primera conclusión lógica. Usted es respetuoso del tiempo de él. Pide permiso para entrar. Le interesa conversar sobre SU perspectiva, no sobre lo que vende usted. Usted es bienvenido, o no lo es, pero sólo por ahora.

 

(B) En la primera reunión hay Tensión.

En la mente del cliente el tema de la reunión es el cliente.

            El cliente está a cargo

            El cliente quiere hablar

            El cliente tiene la información

            Usted necesita un camino que lo lleve a penetrar en el mundo del cliente

 

Comience con una apertura socrática: He aquí un ejemplo:

Señor Kreutberger, estoy preparado para que conversemos sobre ……, lo que ya iniciamos por teléfono. Si usted me diera su perspectiva sobre eso, ambos podremos enfocarnos en lo que le interesa a usted.

 

La apertura Socrática no es banal. Examinemos sus elementos. Son tres.

1.      Diga que está preparado.

2.      Invite al cliente a hablar.

3.      Explicite (ofrezca) un beneficio inmediato.

 

La apertura Socrática es una pregunta fácil de responder.

 

La perspectiva del cliente.

a) El poder de la perspectiva del cliente.

Ésta es dinámica, hoy no es igual que ayer, y el vendedor no tiene cómo saberlo, a no ser que se lo diga el cliente.

b) El alcance de la perspectiva del cliente puede ser tal que lleve a nuevas oportunidades de negocios insospechadas para el vendedor.

c) La importancia de la perspectiva del cliente. Sin ella no hay cómo hilar un diálogo productivo.

El cliente saca la primera conclusión lógica. Cuando los clientes pueden ayudar a los vendedores a comprenderlos, los clientes concluyen que la reunión fue acerca de ellos. Para el cliente eso significa que las prioridades están en el debido orden.

 

La apertura socrática puede llevar a una serie de otras conclusiones: que usted se hace responsable de que la reunión tenga un carácter profesional, que usted hace que la reunión comience en forma apropiada, que usted respeta el tiempo del cliente. Usted crece en la estima del cliente. La estima genera confianza, y la confianza resulta crítica en una relación comercial. 

 

(2) AYUDE AL CLIENTE A CONTAR EL CUENTO DE LA NECESIDAD.

 

El cuento de la necesidad se refiere al pasado.

El conocimiento sobre la necesidad estará referido al pasado, las cosas toman tiempo para ponerse como se ponen. Hay una secuencia… paso esto .. y esto.. y eso llevo a esto. El presente: sólo el corcho tapando la botella. A veces sale disparado con un mínimo de agitación previa. Otras veces sale en forma silenciosa…

 

El cliente: dueño del ayer.

El pasado esta lleno de los éxitos y fallas del cliente. De sus decisiones y de las que no tomo. Lo que haya pasado, y de quienquiera sea la responsabilidad, ahora es asunto del cliente. Pertenece al cliente. Él tiene que desembrollarlo. 

El ojo del vendedor está puesto en el mañana. La venta es una promesa. Pero el cliente puede no querer visitar el futuro todavía. Y si lo hubiera visitado ya, quizás no estaría conversando con usted. Ya tendría resuelto su problema. Si usted fuerza la conversación hacia el futuro, que el cliente ni conoce ni se lo ha apropiado, él no puede hacerle justicia al pasado pensándolo con la ayuda del vendedor. Primero acompañe al cliente en su estado, en sus criterios y en su nivel y ritmo de actividad cerebral. Sólo más tarde, en la fase de decisiones, podrá aportar y conducir el proceso de "remodelado neurosináptico".

 

Ayude al cliente a pensar acerca de la necesidad.

Para tomarse en serio el pasado y de eso se trata el diálogo socrático, usted debe ayudar al cliente a hacerle justicia al pasado. Para asegurarse que el cuento de las necesidades sea contado, mantenga en mente los siguientes objetivos:

·        Traiga a mano toda la información que el cliente ve como parte de la necesidad.

·        Accese áreas de posibles necesidades en que el cliente no ha hecho distinciones precisas.

·        Cree una representación que los satisfaga a ambos. Y que contenga elementos visuales, auditivos, y sensaciones. (¿Cómo se verá, oíra y sentirá esto una vez resuelto?)

·        Amplifique esa representación encauzando el diálogo con sus preguntas hacia las cualidades de la modalidad sensorial (brillo, cercanía, armonía, textura, etc.) preferida