Submodalidades
Mark Furman
Parte 3 de 4. A la parte 1, 2 o 4
Uno de los componentes más
sutiles y ostensibles que usa el cerebro para construir modelos del mundo
son las cualidades de las modalidades de representación sensoriales que
distinguimos (ver, oir, sentir, gustar, oler), y que en PNL llamamos
submodalidades (brillo, color, volumen, ritmo, textura, temperatura,
condimento, saleroso, etc.). Las submodalidades son influidas por la
interpretación del lenguaje y controlan su articulación, desde las
palabras individuales hasta la sintaxis. Cuando comunicamos algo, no
podemos sino influir sobre las submodalidades. Biológicamente, las
submodalidades son la herramienta más aguda con la que podemos influir
sobre la estructura misma del pensamiento. El concepto de submodalidades
de la PNL es en verdad uno de los misterios más provocativos para el
pensamiento.
Las submodalidades no son
nuevas entre la comunidad científica que se ocupa de las neurociencias.
Lo que sí es nuevo, es la influencia deliberada de estos
componentes sutiles del pensamiento en la construcción de modelos humanos
de desempeño y en las tecnologías de cambio más penetrantes.
¿Cómo Influyen las
Submodalidades en el Funcionamiento del Cerebro?
Aunque las submodalidades
han estado presentes en el arsenal de tecnologías del practicante de PNL
ya por algún tiempo, sólo recién hemos comenzado a explorar las
aparentemente infinitas posibilidades disponibles para influir en la
construcción de modelos en el cerebro a este nivel. A fin de ilustrar su
poder, es necesario comprender cómo las diferentes submodalidades afectan
el funcionamiento del cerebro.
Circuitería
Reentrante.
El primer principio de
funcionamiento cerebral necesario para comprender los efectos de las
submodalidades es el de circuito o señalización reentrante. El circuito
reentrante es un principio arquitectónico básico de la formación de células
nerviosas que dan origen a bucles de información de tipo cibernético y
todas las submodalidades hacen uso de este principio arquitectónico. Los
circuitos reentrantes son los circuitos en el cerebro que se vinculan
ciberneticamente en estructuras de retroalimentación elaboradas y
actualizadas continuamente. Cualquier cambio que usted haga en un circuito,
afecta inmediatamente hacia atrás a todos los circuitos participantes y
viceversa.
Este solo principio es lo
qué da a las submodalidades su capacidad prominente para afectar las
emociones, el comportamiento, la capacidad para generalizar y los mismos
‘paisajes’ en que organizamos y experimentamos nuestro mundo mediante
el sistema cerebro/mente.
Un ejemplo simple del uso
de circuitos reentrantes puede encontrarse en la submodalidad "distinción
de tamaño". Notamos que a medida que aumentamos el tamaño de una
imagen, se incrementa simultáneamente la intensidad de la emoción
correspondiente. Al examinar de manera más profunda este nexo cibernético,
encontramos que a medida que la intensidad emocional misma disminuye,
también lo hace el tamaño de la imagen. Esta submodalidad en particular
depende no solamente de los circuitos reentrantes, sino también de una
propiedad del sistema nervioso llamada "codificación de población".
La Codificación de
Población.
La codificación de
población es una manera en que el sistema nervioso expresa la intensidad
de un estímulo. Mientras mayor la población de neuronas activada por el
estímulo, más intenso es el sentimiento o emoción. El principio de
codificado de población no está limitado al sistema visual.
Este principio es más fácil
de entender al considerar la intensidad del dolor que se transmite a través
del sistema somatosensorial, (de la raíz griega soma por cuerpo, y
sus sensaciones; el sistema somatosensorial controla los sentidos externos
del tacto, temperatura y dolor, y los internos de estados viscerales,
posiciones articulares y dolor. Damasio 1994). Si una persona
accidentalmente se quema toda la mano, la intensidad de las señales de
dolor que viajan a través del sistema somatosensorial es mucho mayor que
si esa persona se quema sólo un dedo, aún cuando ambas quemaduras sean
graves. En este caso, el mecanismo que codifica la intensidad del dolor es
la población o el número de neuronas involucrada en transmitir el
mensaje.
Con este ejemplo es mucho
más fácil comprender cómo funciona este principio en el sistema visual.
Cuando percibimos un objeto o un suceso con nuestros ojos, éste se
transmite a la corteza visual a más de 30 circuitos discretos. Uno de
tales circuitos se llama VI. Esta área de la corteza visual esta mapeada
espacio-tópicamente. Esto significa que la actividad eléctrica en esa
parte del cerebro equipara (o replica) espacialmente el modelo de activación
que una imagen visual crea sobre la retina del ojo.
Esta es un área en la
corteza visual donde las relaciones espaciales de una imagen visual son
preservadas, de la misma manera como los pixeles de un monitor de T.V.
conservan las relaciones espaciales codificadas por la cámara de video
que inicialmente capturó la imagen. Dicha información se transmite también
a un área llamada corteza prefrontal de asociación, que se ubica detrás
de la frente. Es aquí donde la ubicación es codificada por
neuronas especiales llamadas células VI. En esta corteza de asociación,
la información sobre un estado fisiológico es vinculada a información
sobre la imagen visual. Lo que hace realmente el sistema somático, al
registrar información fisiológica sobre sus sensaciones corporales y su
estado emocional, es indexar la imagen visual que está siendo codificada
por esas células piramidales. En otras palabras, cuándo usted trae sus
imágenes visuales a la memoria de trabajo por medio de la corteza
prefrontal, las coordenadas espaciales de todas las imágenes activas son marcadas
por un estado codificado por su sistema somatosensorial.
Esta función provee uno
de los medios con el que usted puede cambiar el significado de un suceso
que ha registrado anteriormente con el simple expediente de cambiar la
ubicación de una imagen visual (como en un cambio de planimetría). La
circuitería que sirve a esta función es tan elaborada y poderosa que
hace posible procesos cerebrales de orden más alto tales como el
razonamiento, la toma de decisiones, la resolución de problemas,
planificar el futuro y hasta la codificación del tiempo mismo. Sin esta
circuitería, estas funciones cesarían de existir tal como las conocemos.
El principio de circuitos
reentrantes actúa conjuntamente con la codificación de coordenadas de
manera tal que a medida que aumenta el tamaño de una imagen visual,
ocurre un aumento en la población de neuronas que lleva esa información,
tanto en VI como en la corteza prefrontal. Ambos circuitos transmiten un
cambio de intensidad a todos los circuitos reentrantes que participan, uno
de los cuales es el sistema somato-sensorial que registra los sentimientos
y las emociones conectadas con una imagen. En otras palabras, como en el
ejemplo de la víctima de quemaduras, una población o número aumentado
de neuronas que llevan el mensaje resultará en una señal aumentada de
intensidad al sistema somatosensorial, resultando en un aumento en
cualquier emoción o sensación que haya sido codificada originalmente.
Así, cuando influimos en
el tamaño de una imagen "mental", hacemos uso de los principios
de los circuitos reentrantes y del codificado de población en el cerebro.
Lo mismo es cierto cuando influimos en la intensidad kinestésica y
percibimos el cambio correspondiente en el tamaño de una imagen visual. A
este tipo de nexo nos referimos usualmente en PNL con el término "cinestésia".
Lo qué es menos obvio es
que el mismo principio de circuitería reentrante hace posible que el
lenguaje influya en una submodalidad y que una submodalidad influya en la
selección de palabras que describen la experiencia. Cuando le pedimos a
alguien "acércate más para echarle una mirada a eso", si el
objeto es externo y ellos se mueven más cerca de él, el objeto llenará
una porción mayor de su campo visual, de su retina y de su área visual
VI. Esto resulta posible por la función de codificado de población. A su
vez, cuando miramos algo de lejos, se requiere de una población neuronal
menor. Lo mismo es cierto para una imagen construida en la mente que
"acercamos", con la adición de otro conjunto de circuitos: la
corteza prefrontal, que sirve a la manipulación de imágenes.
Así, sí le pedimos a
alguien que mire en detalle una cierta imagen, las palabras "en
detalle" o "de más cerca" es una instrucción al sistema
nervioso para aumentar el codificado de población y a su vez la
intensidad. Lo inverso es verdad cuando le pedimos a una persona que
"tome distancia" para apreciar o ver las cosas. Lo qué hace
posible esto es el diseño del circuito reentrante entre las áreas que
sirven al lenguaje (Área de Broca y área de Wernicke) y en la corteza
visual (corteza occipital), así como también aquellas que están entre
el cortice somatosensorial y el visual. En otras palabras, usted no puede
no influir sobre las submodalidades cuando comunica.
La Frecuencia de
Codificado.
Otro sistema de codificación
de información poderosa que da origen a las submodalidades se llama
frecuencia de codificado. Básicamente, la frecuencia de codificado
significa el número de veces que una neurona o sendero neuronal se
dispara en un período determinado de tiempo. Mientras mayor el número de
impulsos por segundo, mayor la intensidad del estímulo. Cuando su dedo
toca ligeramente una mesa, el sistema somatosensorial codifica la
intensidad de la transacción enviando aproximadamente 1 impulso por
segundo al cerebro. Pero, si con el mismo dedo usted toca una estufa a 300
grados, el mensaje se transmite a una frecuencia en exceso de 500 impulsos
por segundo.
Este mismo mecanismo opera
en el sistema visual. Cuando sus ojos perciben la luz de tan sólo una
vela en una sala obscura, el cerebro recibe unos pocos impulsos por
segundo por intermedio de sus senderos visuales, mientras que la retina es
capaz de enviar cientos de impulsos por segundo durante la observación
directa del sol.
Así, cuando le pedimos a
alguien que "ilumine" una imagen, le damos una orden a su
sistema nervioso para aumentar la frecuencia de codificado de una imagen
existente y, al hacerlo, le estamos instruyendo que aumente la intensidad
de las emociones y sensaciones codificadas con esa imagen. Lo inverso es
cierto cuando le pedimos que haga la imagen más opaca u obscura o que la
re-presente en blanco y negro.
Cuando una persona usa
estos términos en su propio lenguaje mientras describe una experiencia,
lo que hace es hacer uso de las conexiones reentrantes entre los circuitos
lingüísticos y los visuales de su cerebro.
La frecuencia de
codificado también puede encontrarse en circuitos auditivos y en los lóbulos
temporales. Este mecanismo sirve a la percepción del volumen. Mientras más
fuerte parece un estímulo o la imagen auditiva, más alta la frecuencia
de impulsos a los circuitos auditivos en el cerebro.
Aunque hayamos tratado sólo
con la punta del iceberg, usted indudablemente, ahora, ya tiene la idea de
que las submodalidades no son simplemente una construcción de la mente.
Son una propiedad emergente de una manipulación precisa del tejido biológico
en el cerebro, realizada a través del lenguaje, invitando al otro a
cambiar ciertas cualidades de sus imagenes.
La exploración de las
submodalidades ha dado origen a información que nos permite comenzar a
modelar el desempeño humano al nivel neuro-cognitivo. Ahora tenemos una
comprensión mayor de los procesos biológicos que nos permiten modelar y
formalizar procesos tan notables como la memoria fotográfica.
Una rama relativamente
nueva de las neurociencias referida en la literatura con el nombre de
"planimetría funcional del cerebro" ha validado también mucho
de lo qué hemos creído posible en la PNL por ya más de 20 años.
A la parte
1,
2
o 4
de este trabajo sobre
las Neurociencias y la PNL
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