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La teoria de sistemas autorganizados

Casi todo el artículo está extraido de uno de Robert Dilts publicado en AnchorPoint, una revista de PNL en inglés.

A parte 1/4

Del estudio del caos emergio paradojicamente una explicación del proceso de formación espontánea de orden en un sistema dinámico complejo. Científicos que estudiaban el caos (la ausencia de orden) notaron que cuando se juntaban suficientes elementos complejos interactuantes, en vez de crearse caos, tendía a formarse un orden espontaneo como consecuencia de la interacción.

Según esta metáfora el orden en un sistema interconectado de elementos, se forma en torno a los que se denominan ‘atractores’ que ayudan a crear y sostener en forma estable patrones o configuraciones dentro del sistema. Estos ‘atractores’ forman una especie de ‘paisaje’ que da forma y determina los patrones de interacción dentro del sistema.

La fuerza de un ‘atractor’ esta determinada por la profundidad y ancho de su ‘cuenca’. La profundidad de la ‘cuenca’ tiene relación con la intensidad del recurso. El ancho de la ‘cuenca’ tiene relación con cuán fácilmente el recurso es accesible en diferentes situaciones.

La Figura ilustra un paisaje simple constituido por dos ‘atractores’, representados como dos valles o 'cuencas'. Si uno imagina que la pelota mostrada en el diagrama es capaz de moverse en el paisaje, es fácil de visualizar como los fondos de los valles constituirían una ubicación muy estable para la pelota. Sin embargo, el borde donde la pelota se asienta, sería una ubicación muy inestable. Si la pelota descansara al fondo de uno de estos valles, tomaría mucho más energía moverla a una nueva ubicación que si el estado inicial de la pelota estuviera en la ubicación inestable. De manera similar, el tejido mental y emocional de nuestras vidas podríamos imaginarlo como un paisaje de tal naturaleza. Los "atractores" perceptuales, por ejemplo, son el punto focal en un fenómeno alrededor del cual el resto de nuestras percepciones se organiza.

Considere el ‘estimulo’ proveído por la Figura. ¿Es la imagen de una mujer joven que usa una gargantilla o la de una vieja con su cabeza inclinada? Por supuesto, el cuadro en sí mismo es simplemente una combinación compleja o ‘paisaje’ de líneas y áreas iluminadas y obscuras. La mujer, joven o vieja, no está realmente sobre el papel, sino que en nuestras mentes. Nosotros vemos una mujer "joven" o "vieja" a causa de suposiciones básicas y estructuras profundas dentro de nuestros propios sistemas nerviosos - a los que Aristóteles se refirió como a "causas formales"-.

Para movernos entre las ‘imágenes’ en el ‘paisaje’ necesitamos desestabilizar primero nuestro foco sobre un atractor y consecutivamente re-estabilizar o ‘fijar’ nuestra atención alrededor del nuevo atractor.

Por supuesto, los ‘atractores’ no son solamente un fenómeno de percepción. Ellos ocurren en otras formas también. Por ejemplo, un proceso similar parece estar detrás de los mecanismos neurológicos por los que somos capaces de establecer diferentes ‘partes’ de nosotros mismos dentro de nuestro único sistema nervioso. Como analogía, las imágenes de las mujeres en el cuadro anterior serían como dos ‘partes’ de una misma persona. Bajo ciertas circunstancias, el sistema nervioso de una persona podría auto-organizarse para traer a la atención la parte de la "cara joven" como figura sobre un fondo, y en otras circunstancias la "parte vieja" podría ser la figura sobre un fondo.

En los sistemas auto-organizados la ‘fuerza’ de la "atracción" no viene realmente desde el objeto o suceso fuera del sistema sino que es más bien el resultado de la interacción entre el sistema y su ambiente. Los ‘atractores’ son simplemente los puntos de referencia externos en torno a los cuales el resto del sistema organiza su actividad. Por ejemplo para un ganso recién nacido, ‘el movimiento’ es el atractor inicial alrededor del cual el sistema nervioso del ganso comienza a formar el resto de su representación o "imprint" de ‘la madre’, de acuerdo al concepto de "imprint" de Konrad Lorentz. De acuerdo con la teoría de autoorganización, los estados internos (estados problema o de excelencia) se considerarían patrones de organización dentro del sistema nervioso del individuo que pueden ser ‘auto organizados’ y mantenidos bajo ciertas condiciones.

Aspectos de los eventos en que estos estados ocurrieron primero pueden llegar a ser las anclas o ‘atractores’ alrededor de los cuales el estado se auto-organiza espontáneamente y reoccurre o se gatilla más tarde. Así, los sucesos e "imprints" funcionan como los "atractores" iniciales para nuestros posteriores modelos del mundo; ambos codificando experiencias y coleccionándolas en la memoria. Estas colecciones de representaciones entonces llegar a ser ellas mismas un "atractor" para el próximo nivel de organización.

En la teoría de auto-organización, la ‘fortaleza’ de un atractor se describe en términos de la ‘profundidad’ y ‘ancho’ de su ‘cuenca’. La ‘profundidad’ de la cuenca se relaciona con la intensidad de la atracción. El ‘ancho’ de la cuenca se relaciona con cuán fácil es accesar ese estado particular en diferentes situaciones. Por ejemplo, algunos de nuestros estados pueden ser muy fuertes y poderosos, pero estar disponibles sólo en un número pequeño de circunstancias especiales - como en momentos de inspiración que son intensos pero pocos y lejanos entre sí. Otros estados pueden ser relativamente débiles, pero estar disponibles en muchas circunstancias diferentes, tales como en breves momentos de irritación o duda que pueden ocurrir en una variedad de situaciones pero que los superamos fácilmente. Así, una cuenca que es ‘profunda’ pero ‘estrecha’ sería un estado fuerte que experimentamos sólo de vez en cuando. Una cuenca ‘baja’ pero ‘ancha’ sería como un estado que nosotros somos capaces de experimentar en muchas situaciones diferentes, pero que no es muy intenso.

Una cuenca ‘baja’ y ‘estrecha’ representaría un estado muy transitorio que nosotros experimentamos únicamente rara vez y no muy fuertemente. Una cuenca ‘profunda’ y ‘ancha’ sería un estado que es intenso y fácil de conseguir en una variedad de circunstancias diferentes.

Los paisajes atractores individuales de nuestras propias vidas dependerían mucho de la influencia de nuestras propias historias personales, aquellas que nos contamos o narramos para encontrarle significado a nuestras vidas. Por ejemplo, una persona que ha experimentado un suceso traumático, pero en una circunstancia muy inusitada, puede desarrollar una reacción muy intensa (una cuenca ‘profunda’) pero sólo en circunstancias muy específicas (una anchura ‘estrecha’). Alguien con fobia a pasar sobre un puente específico sería un ejemplo de esto. Una persona que ha experimentado un fuerte susto pero en una situación más común también podría tener una reacción intensa, pero experimentarla más frecuentemente y en más contextos (su cuenca es ‘ancha’). Esto sería como la situación de una persona que experimenta algo como la agorafobia (temor a salir a lugares abiertos).

El establecimiento de una ‘posición de observador’ con respecto a experiencias pasadas desafiantes podría ser visto como una manera de ayudar a hacer que la ‘cuenca del atractor’ de esas experiencias particulares sea más ‘ancha’ (este disponible conscientemente en más circunstancias) pero también más ‘profunda’ (disminuyendo las emociones afectivas asociadas con la experiencia).

En la metáfora de un ‘paisaje’, los procesos de cambio podrían ser vistos de una de dos maneras; l) cambios a nivel de superficie o 2) cambios a nivel profundo. Un cambio de superficie involucraría mover la pelota a una parte diferente del paisaje; dejando el paisaje sin cambiar. Tratar de ignorar un sentimiento malo y permanecer optimista sería un ejemplo de intentar mover la pelota de nuestra ‘conciencia’ a una parte diferente de nuestro paisaje mental o emocional. Un cambio a nivel de la ‘estructura profunda’ conlleva modificar el paisaje mismo alterando el ‘atractor’ o la ‘cuenca’ del atractor.

El proceso básico de cambio a nivel profundo en un sistema auto-organizado involucra primero ‘desestabilizar’ los atractores existentes que retienen el sistema en su estado presente, y luego introducir o activar un nuevo atractor que alterará el ‘paisaje’ del sistema. En la teoría de auto-organización, se considera que el cambio resultante en el paisaje es producido o ‘develado’ mediante un proceso de ‘iteración’. Esto es porque los sistemas auto-organizados tienden a incidir en su ambiente por el continuo intento de manifestar sus propias estructuras internas profundas.

Mirado desde esta perspectiva, las soluciones a los problemas o las nuevas formas de abordar una situación surgen orgánicamente mediante ciclos consecutivos de iteración, similar a la noción de Freud de "corrección asociativa". Una rica representación de un resultado que quiero lograr, por ejemplo, puede ser un "atractor" para posibles soluciones y formas de aplicar recursos (en la forma de un bucle o enlace en un proceso de Sensar-Decidir-Actuar. Cada etapa en el proceso de lograr ese resultado o meta es otra ‘iteración’, que se construye sobre la previa, hasta que se produce el resultado final; como ocurre en el crecimiento orgánico en la naturaleza o en las matemáticas de un fractal.

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